Costa Rica: Día 1

martes, junio 23, 2009

Aquí estoy, disfrutando del calorcito (que por ahora no es demasiado, afortunadamente), del fresco de cas (mmmm cas!) y de irle enseñando al Galán los lugares cotidianos de toda la vida...

He de decir que estoy muy contenta porque pensé que me iba a sentir rara. No sé exactamente porqué, si tampoco estuve fuera 10 años, pero me inquietab el hecho de llegar y sentirme desubicada, tal vez. Lo cierto es que siento como si hubiera estado fuera una semana y no un año. Gracias internet por acortar las distancias, aunque sea virtuamente!

En Flickr (sí, al final sucumbí, me hice una cuenta) dejé unas fotillos que sacamos en San José: Teatro Nacional, Museo del oro y alguna por la calle.

Vacaciones en Costa Rica

Breve respiro

sábado, junio 13, 2009

Sólo me quedan 2 exámenes: el martes ya seré liiiibreeeeee!

Ya tenemos coche en el garaje, fue una delicia levantarse ayer, prepararse con calma y salir de la casa sin tener que llamar taxi. Y lo mejor fue volver en la noche, bajarse del tren, ir al parqueo de la estación, subirse a "nuestro" carrito y salir a la carretera, rumbo a casa, sin tener que esperar a que ningún taxi se desocupara.

Qué alivio. *ahhhhh*

Empieza la cuenta regresiva: faltan 8 días para el viaje a Costa Rica

Wiiiiii!

Triste

miércoles, junio 03, 2009

Mi mamá, hace ya algunos años (4, 5, tal vez) había sacado de entre sus viejas libretas de apuntes algunos pequeños poemas y se los había enseñado a una amiga que es editora. A la Amiga Editora le gustaron y le dijo que se los iba a publicar, pero por por diferentes razones el proyecto se fue posponiendo hasta caer en el olvido.

Hoy veo un correo de mi padre en el que me dice que habló con Amiga Editora, quien había rescatado el proyecto y ahora ya tiene prácticamente listo el libro para publicarlo. Y me adjunta el PDF con los poemas de mami.

Ella los había juntado todos bajo la palabra "ramalazos", porque son eso, pensamientos fragmentados que ella iba recogiendo cuando le apetecía...

Los leí. Me sentí como si estuviera invadiendo su rincón más íntimo. No sé, es raro. Me sentí incómoda. Y triste.

Sé que a mi papá le hace mucha ilusión, pero no sé si a mí me alegra tanto...

Dejo este, porque creo que es su autorretrato en palabras:

"Solamente deseo
ir por la Tierra,
partiendo sombras
y estrenando risas."

Recta final

domingo, mayo 24, 2009

Me quedan solo un par de semanas de clases: exámenes, entregas de trabajos, los profesores pretendiendo terminar en días el temario que no pudieron cubrir en dos cuatrimestres...

Espero lograrlo. Definitivamente, tengo tan superado el modelo de estudios de secundaria que me cuesta sentarme a memorizar blah-blah...

O en otras palabras: me rebelo "contra el yugo de inicua opresión" (tan bonito el Himno Patriótico del 15 de Setiembre!).

Bien. Ahí nos vemos. Ya les contaré que tal me fue jejeje.

***

...No para de llover. Qué rico estar metida en la casa!

Averiada

lunes, mayo 18, 2009

Aaaaaah me duele todo lo que se llama "cuerpo". O no me "duele" exactamente, se siente pesado pesado pesado. E incómodo.

Rara esa sensación de malestar indefinido, constante y punzante. Creo que mañana me quedaré en casa "chineándome" un poco. Algo de silencio y sopita caliente me vendrán bien...

La sopita caliente es para mí una panacea. ¿Qué cosas les hacen a ustedes sentirse mejor cuando andan "averiados"?

Taxi!

miércoles, mayo 06, 2009

Hoy de vuelta a casa en el taxi de turno, se escucha por la radio del taxista la siguiente llamada, hecha a otro de sus compañeros:

Taxi Driver: Servi-Taxi

Señora: Hola...quién eres

Taxi Driver: *cri cri*

Señora: Eres Santi? Es que no te conozco...tú sí me conoces a mí?

Taxi Driver: Sí sí, de Ceceda (se ve que la señora es cliente frecuente)

Señora: Sí, mira es que necesito que vayas al ambulatorio a recoger unos papeles, unes recetes (en asturiano el plural femenino es con "e", y mucha gente suele mezclar castellano y asturiano); y luego pásate por la farmacia...pero mejor que sea la de Marta...y...*clic*

En este punto, Taxi Driver corta la llamada y le dice a Santi (el taxista que nos llevaba) que se encargue él, porque está justo haciendo un servicio que va a llevar un buen rato. Dos segundos después, suena el radio de Santi:

Santi: Sí, diga!

Señora - Again: Santi?

Susodicho:

Señora: Santi, es que estaba hablando con otru (el masculino singular es con "u") chaval pero me colgó

Santi: No, es que se cortó la comunicación, pero ya te entendimos: hay que ir al ambulatorio por unas recetas y luego pasar por la farmacia de Marta por las medicinas y llevártelas.

Señora: Sí, sí, pero necesito que además me hagas un favor: en el ambulatorio pregunta por Pedro y dile que ya le di nolotil, que si le puedo dar les otres pastilles o si tengo que dejar que pasen unes hores...

Santi: Cómo?

Señora: Es que le di el nolotil, pero el médico mandóle otres pastilles, entonces no sé si se las puedo dar ya o si tengo que esperar, pregúntaselo a Pedro

Santi: Bueno, pero si está en consulta no se lo puedo preguntar...

Señora: Hm...ya, pero bueno, tú pregunta.

Santi: Vale, vale, apenas quede libre voy para allá.

*Clic*

Santi: *Suspiro* ...Bueno...*Risa*

Galán y yo: Jajajajaja

Es lo que tienen las zonas rurales.

Domingos

domingo, mayo 03, 2009



Ah el día Domingo. Ese día bizarro, especie de vórtex espacio-tiempo en el que no ocurre nada.

Día silencioso, vacío, en stand-by.

Cuando era niña, a veces me sobrecogía lo estático de los domingos. Porque además, mis amiguitas se iban a visitar a sus abuelos, a sus primos, a sus tíos; a comer fuera, a la playa...en mi casa, nuestro día de paseo familiar era el sábado, en parte porque mami rehuía las multitudes en los restaurantes de los domingos y también era el día en que papi tenía su "mejenga" de colegas. Y me hermano se iba con sus amiguitos a jugar fútbol desde bien temprano. Así que ahí estaba yo, sola ante el domingo interminable.

Aprendí a disfrutar del no tener absolutamente nada que hacer. Sin obligaciones ni compromisos sociales, las posibilidades eran infinitas. Tenía todo un largo y eterno domingo para mí sola: recortar revistas, pintar libros, sacar los chunches viejos del armario para jugar, llenar la pila del lavadero y jugar con muñequitos de Fisher-Price (terminaba con las manos arrugadas de tanto tenerlas en el agua), leer, ver Ulises, Capitán Raymar y Josefina la Ballena, buscar recetas de cocina que nunca llegaría a preparar, salir al jardín a buscar insectos...Los domingos no había reglas, todo se valía.

Cuando crecí, fui encontrando nuevas actividades, un poco más "sociales"...y más tarde ya me tocó trabajar en domingo (al trabajar en teatro se suaviza un poco, al menos es entretenido); por lo que el sábado intercambió papeles con él y pasó a ser mi día de "no hacer nada".

Hoy es un domingo como esos de cuando era niña. Y lo voy a disfrutar.



imagen: "Early Sunday morning", de Edward Hopper. 1930